Sí, a partir de ahora nadie más nos quitará el sitio. Se ha inventado un instrumento mágico e infalible para que, aunque nuestra sillla sea la última libre en un auditorio de 2000 personas, podamos ir al baño y que, al volver, siga ahí libre para nosotros.

Yo lo tengo claro, pienso pedir el mío… MUAHAHAHAHAHA!! 😉

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