Es mi gran batalla en la cocina. Lo he probado todo: cubrirme el brazo con trapos, cocinar a dos metros de la sartén, resignarme al microondas…

Por fin alguien ha acudido en mi ayuda, y desde ahora, ¡nunca más volveré a quemarme con el maldito aceite que salta!

Visto en Compradiccion.

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