Por el fin de la ceguera social

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Hoy es viernes y los viernes solemos publicar un post más animado o entretenido, que invite a la fiesta o a la dispersión social, y que celebre con nosotros el fin de semana.

Sin embargo, un blog, además de entretener o informar, sirve para que su autor o autores expresen su opinión o sus sentimientos acerca de temas serios o de actualidad y puedan así compartirlos con sus lectores. El tema que quiero tratar hoy es serio, es triste y es muy preocupante. Quizá muchos de vosotros no queráis que os den la lata con problemas el primer fin de semana de agosto, y sólo queráis que os hablen de veranito, de las temperaturas y de los sitios de vacaciones más exóticos. Lo entiendo y si es así, desde este punto podéis marcharos, porque ya habéis leído bastante.

Pero yo no puedo obviar lo que he visto, me resulta imposible hacer la vista gorda ante un problema cada vez más frecuente en nuestra sociedad: los malos tratos, generalmente de los hombres hacia las mujeres. Sigo sin entender como un animal, un demonio que más merecería arder en el infierno que levantarse por las mañanas, puede golpear hasta la muerte a su pareja (o ex-pareja) y que no haya forma de evitarlo, de frenarlo, o de reducirlo. Creo que todos los que integramos la sociedad tenemos el deber de acabar con este mal que ningún gobierno es capaz de paliar, y además creo que entre todos podríamos hacerlo.

No me trago que alguien que es un maltratador nato, y pone a su mujer morada todas las semanas hasta que la acaba matando, pase desapercibido y nadie se de cuenta de esto. Hay marcas, gritos, llantos, estados de ánimo. Se siente en el aire. Pero preferimos no meternos, no es problema nuestro, “no vaya a ser”. Leí hace poco en un libro que un tipo mató a una chica delante de 27 testigos y nadie movió un músculo para ayudarla. Y entre que la mataba o no, tardó media hora en hacerlo. Delante de 27 personas, en media hora, y nadie hizo nada. ¿Qué carajo nos pasa?

Bueno, el caso es que navegando ayer por la red me encontré este vídeo, que quisiera compartir con vosotros. Es un experimento social realizado en Sudáfrica por la agencia de publicidad Ogilvy de Ciudad del Cabo, para la organización POWA (People Oposing Women Abuse). No os voy a describir el contenido del vídeo porque creo que es mejor que lo veáis vosotros mismos, pero sí os diré que los resultados, o las conclusiones, son muy alarmantes y que es posible que os cabreéis bastante. Así que si preferís dejarlo para el lunes…

De cualquier modo, buen fin de semana. Y si esto ha servido para remover alguna concienca y ser un poquito menos ciegos a partir de hoy… mejor que mejor.

Las caras detrás del doblaje

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Son los grandes desconocidos del cine. Todos estamos acostumbrados, en España, a ver grandes películas y disfrutar de superproducciones de amplísimo presupuesto. Vamos a verlas porque sale Anthony Hopkins, o porque Will Smith es el protagonista, o porque nos encanta como actúa Meryl Streep.

Pero, ¿cuanta gente en España no habría visto jamás a ninguno de ellos porque no les entendería? Esa labor de acercar a grandes actores a todo el mundo es mérito exclusivo del gremio más ignorado del celuloide: los dobladores. No sé si alguno habéis tenido la suerte de vivir en Latinoamérica, allí, en muchos países, no existe el doblaje. Las películas son todas con subtítulos. Y la verdad es que requiere de una gran habilidad de lectura para no perderse ningún detalle en la pantalla. Y poca gente cuenta con esa habilidad.

El doblador acerca el cine a la gente, lo democratiza para que todo el mundo pueda disfrutar, por igual, de él.

Quiero dejaros un documental que se llama “Voces en imágenes”, en el que muchísim0s dobladores españoles hablan de su profesión. Además de lo bonito que es descubrir la cara que hay detrás de voces como la de Anthony Hopkins en El Silencio de los Corderos o Samuel L. Jackson en Pulp Fiction, creo que es importante, en un país en el que tendemos a criticar más que a valorar, que se conozca el esfuerzo y el cariño que esta gente pone en su ninguneada profesión.

Merece mucho la pena, no os lo perdáis.

Visto en: El blog de Coca-Cola.