Lo normal cuando uno va al baño es llevarse una revista, un periódico, el móvil, o leer la parte trasera de los botes de champú, mientras que se está sentado en la taza haciendo lo que sea que se esté haciendo.

Sin embargo, Anastasia Elias decidió que ya que pasaba un tiempecito ahí a diario, porque no hacer que valiese la pena… y encontró una nueva forma, muy chula, de hacer arte.

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