Gente acartonada

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Anton Tang siempre miró el mundo con los ojos de un niño. ¿Quién no se ha puesto nunca una caja en la cabeza y ha fingido ser un robot o un astronauta?

Ahora, esos personajes que imaginábamos cuando éramos pequeños, cobran vida y nos muestran un universo real de muñequitos hechos con cajas de cartón.

Seguro que todos ellos estaban esperando a que alguien les inyectara esa dosis de vida que tanto necesitaban.

Al margen de la original idea, hay que recalcar que la producción es impecable. Las fotografías son buenísimas técnicamente, y siempre tenemos la impresión de que los personajes tienen el tamaño real de una persona, por la profundidad de campo y los ángulos elegidos para el encuadre.

¿No son adorables? Ains… 😉

Visto en This Blog Rules.

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Realizando sueños

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Después de la entrada de ayer, dura y seria, cambiamos de registro hoy para enternecer un poco este último sábado de julio.

Os dejo las fotos de los “Mila’s Daydreams”, un proyecto de Adele Enersen que, durante su baja por maternidad, puso en escena y fantaseó con los sueños que tendría su bebé en cada momento, y utilizando elementos cotidianos y la fotografía cenital, representó en una fotografía diferentes escenas, con la pequeña, dormida, como protagonista. De todas formas, mejor verlo que intentar explicarlo. Es genial.

Podéis ver más en Fubiz.

Dibujante de fotos

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Si sois aficionados a la fotografía y a la creatividad, siempre estaréis buscando imágenes que sean diferentes, tengan un puntito abstracto o bizarro y llamen a volar a la imaginación, ¿verdad? Al fin y al cabo, muchas personas, artistas profesionales o no, emplean las cámaras de fotos como una herramienta para mostrar a los demás el mundo que ellos ven, para plasmar en algo tangible lo que ellos guardan en su interior. Se dice que las fotos no son otra cosa que la representación de como ven el mundo los que las hacen. Y es verdad.

En este caso, no puede ser más cierta esta creencia: Ben Heine es un fotógrafo/ilustrador belga, que ha conseguido fusionar dos mundos: el real, plasmado mediante fotografías, y el de su divertida imaginación, redibujando los escenarios de esas fotografías como a él le gustaría que fueran, y uniéndolos a los mundos reales que en ellas aparecen. En fin, mejor verlo que explicarlo con mil palabras. Arte, fantasía y fotografía fusionados de una forma divertida y genial.

Homenaje a Terry Pratchett

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Terry PratchettSupongo que si digo que Terry Pratchett es uno de los autores más influyentes y prolíficos de la literatura actual no sorprendería a mucha gente. Atrás quedaron los tiempos en los que encontrar su obra en un librería o biblioteca era poco menos que una quimera, hoy en día podemos disfrutar de casi toda su obra traducida en nuestro idioma con una facilidad que, de haberlo sabido 15 años atrás, haría saltar lagrimones de felicidad de mis ojos.

No siempre fue así. Por desgracia el mundo editorial en este país está a la altura de cosas como la honradez, el sentido crítico o el sentido común, el menos común de los sentidos. Irónicamente la obra de Pratchett está plagada de todas estas cosas (lo cual quizá explique su poca difusión hasta ahora , por otro lado), aunque creo que el Maestro disfrutaría de la ironía de la situación.

Hace años Martinez Roca se hizo con los derechos de publicación de sus libros en su colección Gran Fantasy. Ediciones cuidadas, en tapa dura, bien traducidas y revisadas, joyas en sí mismas. Yo tuve la suerte de disfrutar de ellas e, incluso, de poseer una copia de El segador que perdí a manos de una ex-novia despechada que supongo que no sabrá el tesoro que tiene entre sus manos. Y luego desapareció. Durante años encontrar un libro nuevo de un autor que vende más que nadie en el mundo anglosajón (aún no existía Harry Potter) era tarea imposible. No se editaba nada, absolutamente. Años oscuros y depresivos en los que releías una y otra vez aquellas primeras ediciones ansiando tener acceso a algo nuevo, a un chute más de aquella prosa sin capítulos que destilaba tanto sarcasmo, tanto realismo, tanto arte, no en la manera de escribir o en la historia en sí, sino en la forma de hacerte pensar que tenía. Porque creo que esa es la gran virtud del Hombre del Sombrero, el hacerte pensar. Ya no se trata de lo bien o mal que te puedan caer los personajes (que lo hacen y mucho) o de lo mucho que te puedas identificar con alguien en concreto (creo que todo el mundo que lee a Pratchett se siente un poco Vimes) sino la manera que tiene de meterte en la cabeza razonamientos morales, lecciones de la vida que nunca te habías planteado, situaciones cotidianas retorcidas hasta llevarlas al absurdo que te hacen ver lo estúpido de algunas cosas que nos pasan cada día. Todo eso es Pratchett para mí.

Plaza y Janés se hizo con los derechos un buen día y nos sacó de la oscuridad para meternos de lleno en una era más luminosa. Aunque más bien gris, para qué engañarnos. Pese a lo agradecido que estoy por haber abierto el grifo la verdad es que podían habérselo trabajado un poco más. Las primeras ediciones de P&J eran bastante malas. Errores severos de traducción, incoherencias en los nombres, falta de páginas o duplicado de ellas, sinopsis en las solapas que nada tenían que ver con la historia que contaban dentro, el uso de la palabra Mundovisión… en fin, un desastre. Pero al menos llegaron títulos nuevos a nuestras manos aparte de reeditar los inaccesibles de Martinez Roca que ya se cotizaban carísimos. Por primera vez pudimos dejar Buenos Presagios (tremendo libro escrito a medias con Neil Gaiman que publicó otra editorial en esos años oscuros) y coger savia nueva para nuestras mentes hambrientas.

MundodiscoCon estas ediciones de bolsillo pasamos unos años entretenidos aunque algo locos. Luego comenzó a editarse en cartoné lo que aún no había sido visto en este país con desigual suerte y saltándose varios libros a la torera (El país del fin del mundo fue publicado antes que Tiempos Interesantes por lo que no sabíamos qué coño hacía Rincewind en XXXX). Pero bueno, el ritmo de publicación, sin ser increíble, sí que era más alto por lo que ya estábamos felices.

Y, finalmente, el boom. Un buen día decidieron que Pratchett era un autor rentable y se empezó a sacar dos libros por año como mínimo en ediciones más que aceptables. Cohetes volaron, los ángeles soplaron sus trompetas y nuestros bolsillos fueron vaciados con amplias muestras de placer por nuestra parte. Desde entonces cualquier fan puede acceder a prácticamente toda su obra, incluso se han subsanado garrafales errores como no haber editado Fausto Eric e incluso han publicado este mismo año El último héroe en su formato original con ilustraciones. Todo esto hace que la obra de Terry Pratchett sea hoy en día copiosa y fácilmente obtenible en España.

En otro alarde de sentido común e intelecto sin parangón se hicieron con los servicios de, a mi parecer, la persona más experta en Pratchett de España, Manu Viciano, para ejercer de asesor de traducción de estos libros. Estando dichas revisiones en sus manos hemos disfrutado de las mejores obras tanto en forma como en fondo ya que Manu ha hecho un trabajo impecable y valiosísimo de documentación y asesoramiento en la traducción y se nota su mano sobretodo en novelas como Soul Music donde sin él simplemente estaríamos mirando un catálogo de canciones inglesas que ni nos sonarían. Además es un tipo cojonudo, !qué narices¡, así que le dedico este post por ser un tío tan majo, tan implicado y por haber hecho tanto para que podamos disfrutar del catálogo más impresionante de la literatura contemporánea. Que los años juzguen justamente al Maestro.