Estamos expuestos a miles de impactos publicitarios cada día. Ya sea por medio de la televisión, con el típico spot de 20 segundos, o mediante una valla en la calle, o un banner en nuestra web favorita… Recibimos miles de mensajes con intención de persuadirnos o convencernos de adoptar una actitud favorable hacia una compra, un sujeto o un servicio.

Son tantos que el cerebro, incoscientemente, los filtra, se crea una barrera protectora que desvía nuestra atención para no volvernos locos, y muchos de ellos pasan inadvertidos. Para evitar esta barrera, la publicidad está siempre obligada a ser genial, ya sea porque nos muestre algo diferente, o algo que hayamos estado buscando, o porque sea capaz de transmitir una emoción o una sensación con su mensaje.

En mi opinión, esta campaña de Mazda MX-5 lo logra. Los spots tratan de recrear sensaciones semejantes a conducir este coche, como por ejemplo, hacer ala delta con un cóndor en los andes, echar una carrera con amigos en medio de una estampida, o hacer saltos mortales usando como trampolín una ballena. No tiene desperdicio. Particularmente, el de la ballena me parece una pasada.